El viaje de los deseos (Parte 3)

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De repente, recordará a la gente del Paraíso y la felicidad en la que ellos viven sus vidas de lujo allí.
Recordarán también que esa gente ha sido admitida en el Paraíso debido a que fueron personas benévolas y caritativas en esta vida mundanal, por lo que no les importaba dar de las provisiones que Al-lah, el Todopoderoso, les había concedido. Por lo tanto, él y sus compañeros del Infierno se dirigirán a la gente del Paraíso diciéndoles: {Dadnos un poco de agua o algo [para comer] de lo que Al-lah os ha proveído.} [Corán 7:50]
Mientras él espera que la gente del Paraíso le dé algo, ellos le responderán para su sorpresa: {Ciertamente Al-lah ha vedado esto a los incrédulos.} [Corán 7:50]
Esta respuesta se sumará a su remordimiento y a su dolor, después de lo cual tendrá varios deseos, uno tras otro.
Se acercará a los guardianes del Infierno que son responsables de atormentarlo y tratará de invocar su simparía con uno de sus deseos. Su deseo no será mucho, ya que sólo pedirá un día para descansar un poco de ese tormento sin fin. Sin embargo, él sabe que los ángeles no pueden hacer nada sin una orden divina, por lo tanto, su petición y su deseo serán razonables. Él, junto con sus compañeros del Infierno, les pedirán a los guardianes del mismo: {Rogad a vuestro Señor para que nos alivie el castigo [aunque sea] un día.} [Corán 40:49]
Su respuesta no se hará esperar e implicará una censura severa: {¿Acaso no se os presentaron vuestros Mensajeros con las pruebas evidentes? Responderán: Claro que sí [pero no les creímos]. Les dirán entonces [los Ángeles]: Suplicad vosotros, [pero dirá Al-lah:] Las súplicas de los incrédulos son en vano.} [Corán 40:50]
Por lo tanto, su deseo sólo le traerá mayor dolor y remordimiento.
Sin embargo, no puede dejar de pedir deseos aún mayores, pues no tiene otra opción.
Él seguirá buscando a alguien para rogarle hasta que se entere de que los guardianes del Infierno tienen un jefe. Pensará que este jefe será más indulgente que sus subordinados. “¿Por qué no pedirle a él? ¿Pero qué debo pedirle?”, se preguntará. “Le pediré que le suplique a Al-lah, el Exaltado, que me deje morir para descansar de este tormento”, concluirá. “No importa si entro al Paraíso o no; sólo quiero librarme de este tormento sin fin”, murmurará para sí. Él, junto con sus compañeros, se dirigirá a Malik, el jefe de los guardianes del Infierno, diciendo:
{¡Oh, Ángel [custodio del Infierno]! [Ruega para] Que nos haga morir tu Señor [y así dejemos de sufrir].} [Corán 43:77]
Le tomará mil años a Malik responderles diciendo: {Por cierto que permaneceréis allí eternamente.} [Corán 43:77]
Cuando el hombre escuche estas palabras, sentirá que esta respuesta no es menos dolorosa que el tormento físico, de modo que su remordimiento crecerá más y más.
Mientras está sufriendo tormentos en el Infierno, se le ocurrirá una idea brillante. “¿Por qué no dirigirme directamente a Al-lah, el Todopoderoso, en lugar de a los ángeles, ya que Él es el más Misericordioso entre los misericordiosos?” se preguntará a sí mismo. Recordará que la gente piadosa en esta vida mundana solía suplicarle a Al-lah, el Altísimo, directamente y que Él les respondía. Por lo tanto, se reúne con la gente del Infierno y deciden admitir sus crímenes en esta vida mundana esperando que Al-lah, el Exaltado, esté complacido con ellos. Dirán:
{¡Oh, Señor nuestro! Nos vencieron nuestras pasiones y estábamos extraviados. ¡Oh, Señor nuestro! Sácanos de él [y retórnanos a la vida], y si reincidimos [en la incredulidad] entonces seremos inicuos [merecedores de Tu castigo].} [Corán 23:106-107]
E
sperarán una respuesta, pero no habrá respuesta.
Cada día, nuestro hombre esperará una respuesta hasta que transcurra el doble de la duración de la existencia de esta vida mundana. Entonces, vendrá la respuesta:
{Permaneced en él [humillados], y no volváis a hablarme [pues ya nunca más os escucharé].} [Corán 23:108]
Una vez escucha esta respuesta, lo supera la desesperación y se da cuenta que no tiene esperanza de salvación. Después de esto, no pronunciará más palabras y sus deseos y esperanzas finalmente llegarán a su fin, junto con su viaje.

 

 

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