Para la mujer

  1. Para la mujer
  2. Crianza islámica de los hijos

La importancia de la educación durante la primera infancia

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 Como una maravillosa mariposa o una hermosa flor, ella se mueve alegremente aquí y allá, creando una atmósfera de felicidad y placer. Cuando la veo, mi corazón y mis ojos se llenan de gran alegría. Una vez, ella tenía un dolor en la garganta –una enfermedad común en la niñez– lo cual hizo que su pequeño cuerpo padeciera de fiebre. Su temperatura se elevó hasta que alcanzó cerca de 41 grados. Mientras corríamos hacia el médico con la pequeña Suhailah de 5 años, su madre no paró de suplicar a Al-lah, el Todopoderoso, por ella y de recitar Ruqiah (plegarias por la salud) por su niña enferma todo el camino. Suhailah murmuraba delirante a causa de la alta fiebre. ¿Qué era lo que decía en esos momentos de delirio? Ella decía: “¡Reciten el Corán para mí! ¡Reciten el Corán para mí! ¡Quienquiera que me ame que recite el Corán para mí!”


¿Acaso esta pequeña niña sabía que el Corán era su alivio durante un tiempo tan duro y su fortaleza cuando necesitara protección? Tal vez muchos de nosotros han enfrentado una situación similar donde un niño enfermo o con fiebre recita versos del Corán o pide a quienes están a su alrededor que reciten para él como Suhailah lo hizo.
En esta situación, ¿cuáles son las implicaciones relacionadas con una educación sólida?


1. La responsabilidad de grabar en los corazones de los niños


Una de las indicaciones más fuertes en esta situación es que los corazones de los niños son tan puros y se afectan muy rápidamente, y están preparados para recibir lo que los adultos inculquen en ellos. Por lo tanto, la responsabilidad de los adultos ante Al-lah, el Todopoderoso, es grande. El Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, dijo: “Al-lah preguntará a todo responsable sobre todo lo que le fue confiado, si lo preservó o le dio un mal uso” .


El Imam Al Ghazali, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, dijo: “El niño es una confianza [depositada] para sus padres, y su corazón puro es una joya preciosa que está libre de cualquier inscripción o imagen. Él está listo para aprender cualquier cosa que le enseñen y para inclinarse a lo que la gente que lo rodea se incline. Si él se acostumbra a hacer lo que es bueno, continuará haciendo lo que es bueno y será feliz en esta vida mundanal y en el más allá. Cualquiera que le enseñe y participe en su educación compartirá la recompensa con él. Si él se acostumbra a hacer el mal y se lo descuida como a los animales, será desdichado y estará condenado. El tutor y responsable [por él] cargará con el pecado. No importa cuán importante sea la disciplina para mantener alejado al niño del fuego en esta vida mundanal, es mucho más digno para el mentor o responsable [del niño] protegerlo del fuego de la otra vida (es decir, del Infierno) por medio de la educación y la disciplina”.


La conducta, los intereses y la apariencia del niño son un resultado de la educación de los padres. Para los eruditos de la ética y la educación islámica, es un hecho incuestionable que los niños nacen con una fuerte inclinación innata hacia el Tawhid (Monoteísmo Islámico), la creencia en Al-lah, el Todopoderoso, y el estado original de pureza. Si se brinda al niño una sólida educación en el hogar, rectitud en la sociedad y un ambiente educativo religioso, sin duda alguna que crecerá con una firme creencia y elevados principios morales.


2. La importancia de los primeros años para la educación y la formación del carácter de los niños


En sus primeros años el niño aprende muchas más cosas de las que sus padres esperan. Las costumbres pueden ser más fácilmente adquiridas a una edad temprana, ya que el 90 del proceso de educación tiene lugar en los primeros 5 años de vida. La importancia de la primera infancia, la etapa preescolar, se pone de relieve cuando sabemos que el periodo de la niñez humana es más largo que el de cualquier otra criatura. La infancia en los seres humanos está caracterizada por la pureza, la flexibilidad y la firmeza de la disposición. Esta dura por un largo periodo de tiempo, en el cual los padres pueden inculcar lo que quieran en los niños. A lo largo de su vida, el niño se apegará a los valores sobre los que fue criado y a los que fue acostumbrado. Lo que el niño recibe durante su niñez temprana delinea los rasgos básicos de su futuro carácter. Es muy difícil cambiar estos rasgos posteriormente, incluso si son desagradables. Margaret Mahler dijo que los primeros tres años de la vida de toda persona son considerados como un nuevo nacimiento.


Ya que Al-lah, el Todopoderoso, hizo a los padres responsables por la creencia de sus hijos, también hizo que el niño aprendiera sólo de sus padres durante la etapa de su niñez temprana. El niño ve a sus padres como el principal ejemplo en todo aspecto, por lo que no puede creer en nadie más que en ellos. De este modo, Al-lah, Glorificado sea, protege al niño de los efectos que surgen del exterior de la familia durante su primera infancia. Los padres sinceros son capaces de cumplir con sus deberes asignados por Al-lah, el Todopoderoso, Quien también hace al niño dependiente de sus padres en todo aspecto de su vida durante este periodo.
Además, durante este periodo, el niño tiende a satisfacer y a cumplir las expectativas de sus padres para así escuchar de ellos palabras de admiración y elogio. Al saber sobre este hecho, es obvio que los padres aprovecharán este periodo para construir el aspecto de la fe en la personalidad del niño, y para disciplinarlo y enseñarle de forma adecuada.


Ibn Al Yawzi, que Al-lah lo tenga en Su misericordia, dijo: “La mejor disciplina es la que tiene lugar a una edad temprana. Si se permite al niño que se comporte libremente, criándolo sin disciplina, se hace difícil llevarlo por el buen camino más adelante”.


Por lo tanto, los padres y tutores deben olvidar aquellas frases que suelen ser piedras de tropiezo en el camino de la disciplina de los niños, tales como: “¡Ellos son aún muy pequeños!” o “cuando sean grandes sabrán lo que es correcto”.

 

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